Carly Gazzola impulsa ‘Volver a Casa’, un proyecto que ayuda a madres y padres a reconectar con sus hijos adolescentes
En un momento en el que muchas familias se enfrentan a desafíos cada vez más complejos en la crianza, la adolescencia se ha convertido en una de las etapas que más tensión, incertidumbre y desgaste emocional genera dentro del hogar. Las dificultades de comunicación, los conflictos recurrentes y la sensación de distancia emocional hacen que muchos padres y madres se pregunten cómo recuperar la conexión con unos hijos a los que aman profundamente, pero con quienes sienten que ya no logran encontrarse.
En este contexto, Carly Gazzola desarrolla “Volver a Casa”, un proyecto especializado en acompañar a madres y padres que desean fortalecer el vínculo con sus hijos adolescentes. Su trabajo parte de una mirada relacional que entiende que detrás de muchos conflictos no existe una falta de amor, sino dificultades para sostener el encuentro, la escucha y la comprensión mutua en medio de las exigencias del día a día.
El origen de esta propuesta nace de años de observación y experiencia en ámbitos terapéuticos, educativos y comunitarios, donde una realidad se repetía constantemente: familias que se quieren profundamente, pero que han perdido la capacidad de conectar. A partir de su recorrido en las terapias artísticas, el trabajo grupal y la mirada sistémica, Carly Gazzola comenzó a desarrollar un enfoque centrado en aquello que sucede entre las personas, entendiendo que muchas veces el verdadero desafío no está en el comportamiento del adolescente, sino en la relación que se ha ido construyendo alrededor de determinadas dinámicas familiares.
Su metodología integra herramientas procedentes de las terapias artísticas, la educación emocional, el trabajo corporal y la perspectiva sistémica. Lejos de buscar soluciones rápidas o modelos de crianza perfectos, el acompañamiento invita a las familias a comprender qué necesidades están intentando expresarse detrás de los conflictos y cómo construir nuevas formas de relación basadas en la presencia, la escucha y la conexión.
Las familias que participan en estos procesos suelen experimentar una transformación profunda en la manera de interpretar lo que ocurre en casa. Disminuyen la culpa, la sensación de lucha constante y la necesidad de controlar cada situación. En su lugar aparecen una mayor comprensión mutua, más confianza y la posibilidad de volver a mirar al adolescente no como un problema que resolver, sino como una persona con la que reconstruir el vínculo.
“El vínculo no es algo que construimos desde cero; es algo que aprendemos a recordar y cuidar una y otra vez.”
Actualmente, Carly Gazzola continúa consolidando “Volver a Casa” como un espacio de acompañamiento para familias que desean relacionarse de una forma más consciente y humana. Su trabajo sigue evolucionando a través de propuestas que integran creatividad, encuentro y reflexión compartida, con el propósito de contribuir a una cultura donde los vínculos familiares ocupen nuevamente el lugar central que merecen.