Consejos para tener una amistad entre Líderes y Colaboradores

Cuando la relación entre líder y colaboradores es de absoluta sinergia, se refleja en el clima laboral y por ende en la consecución de metas, sin embargo cuando las aguas son turbulentas, la situación podría ser caótica e incluso insostenible. Toda relación que contemple un nivel jerárquico o manejo de poder es compleja, por lo tanto tener claros los límites entre amistad o cercanía y abuso de confianza es crucial. A continuación entregamos algunos consejos útiles para no perder el foco y hacer de esta relación un lazo provechoso, tanto para quien ocupa un puesto de jefatura como para sus colaboradores.

Primero, es necesario tener presente que los límites deben existir en cualquier tipo de relación, asegura la doctora Elena Scherb, Directora de la Licenciatura en Psicología de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), y por supuesto las relaciones laborales no son la excepción. “Esto es así porque los límites son los que contribuyen a que la relación funcione bien. Cuando se traspasan, va a cambiar la relación. Si lo que queremos es mantener los roles, o sea, el objetivo o el propósito de la relación, es necesario mantener los límites”.

También es prudente hacer una distinción de términos, están “los líderes que de por sí, suelen tener carisma, lo que genera que las masas se sientan atraídas ante esas personas, convirtiéndose en una ventaja por sobre el ‘jefe’”, sostiene Álvaro Vargas, Gerente General de Trabajando.com Chile.

Por lo tanto, “si entendemos a un líder como alguien con capacidad para despertar respeto, admiración, confianza, seguridad, sabiduría; la cercanía o amabilidad no afectará al rol. Mientras que si es alguien que necesita imponer sus ideas porque los empleados no le tienen confianza o no creen en él, la cercanía o amabilidad podrá afectar la capacidad de liderazgo”, indica Elena.

Pero ¿qué pasa cuando la relación es de amistad? Algunas empresas consideran contraproducente fomentar este tipo de relación entre un líder y sus colaboradores, porque podría dar pie a una serie de abusos de confianza, obtención de privilegios y otras ventajas, sin embargo “la amistad implica respeto, el abuso no, porque pone al jefe/amigo en un compromiso frente a los demás cuando es acusado de favoritismos sobre criterios personales”, dice Vargas.

En esa misma línea, la académica de UADE dice que la amistad es una virtud de los seres humanos, por lo tanto se puede dar en todos los ámbitos lo importante es que sea sana, si es así “se desarrollará dentro de los límites de la relación jefe y empleado, respetando a cada paso los requerimientos de cada uno de los roles. La amistad no es para conseguir favores ni ventajas, sino que es un reconocimiento del valor del otro como persona”. Mientras que Vargas, acota que además, “siempre es importante no confundir la amistad con un jefe, que tener una buena relación con él”, siendo esta última una característica esencial en la relación líder-colaborador.

¿Compartir más allá de lo laboral?

Sin duda, la respuesta es sí. Ambos expertos coinciden que es recomendable que organicen panoramas más allá de la oficina. “Está comprobado que las actividades recreativas, si están bien dosificadas y combinadas con el trabajo, lejos de promover incumplimiento de los objetivos, permiten lograr una mayor efectividad en las tareas”, aclara la doctora Scherb.

No obstante, en estas instancias se recomienda comportarse adecuadamente, respetando los roles de cada uno. “Hay que prestar mucho cuidado a la forma en que nos comportamos en este tipo de actividades, ya que es muy fácil sobrepasar los límites y eso después puede ser mal visto o bien puede generar un cambio en la relación laboral”, indica Álvaro Vargas.

Tanto líder como colaborador deben entender el rol que cumplen en su relación laboral, por otro lado si mantienen una relación de amistad, deben saber que la base es el respeto por el otro, por sus funciones, sus necesidades y expectativas. Finalmente, a la hora de dar un consejo para mantener una relación satisfactoria, Elena recomienda:

  • Líderes: conducirse con ubicuidad. Es decir, saber reconocer en el otro empleado sus valores como persona, sin dejar de ser su jefe.
  • Colaboradores: conducirse con transparencia. No ocultar sus dudas o inquietudes, reconocer en el otro a su jefe, sin dejar de ser ellos mismos.

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